La información proporcionada en este artículo es únicamente con fines informativos y no constituye asesoramiento financiero. Las inversiones en criptomonedas conllevan un alto grado de riesgo. Realiza siempre tu propia investigación.

Cripto en el divorcio: qué pasa con el bitcoin en la compensación de ganancias

En un divorcio no se reparten las monedas, sino el incremento patrimonial, y además como cantidad de dinero. Mostramos las tres fechas de referencia, el deber de informar sobre los monederos y el punto en el que la compensación de ganancias se convierte en una enajenación tributable.

Una balanza de brazos de color latón sobre una losa de piedra oscura, con monedas doradas con el signo del bitcoin en ambos platillos, uno de ellos más bajo, y delante dos anillos metálicos separados
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Quien tiene bitcoin u otros criptoactivos y se divorcia suele plantearse primero la pregunta equivocada, esta: ¿tengo que repartir ahora mis monedas? La respuesta conforme al derecho alemán es, en la inmensa mayoría de los casos, no: tus monedas siguen siendo tuyas. Lo que se reparte es otra cosa, a saber, el incremento patrimonial generado durante el matrimonio, y se reparte como una cantidad de dinero. Suena a matiz, pero es lo que decide si tienes que vender o no, y si al hacerlo se devengan impuestos.

Este texto explica cómo funciona la compensación de ganancias cuando una parte del patrimonio está en un monedero: qué fechas de referencia rigen, qué debes revelar, quién soporta el riesgo de precio entre la fecha de referencia y el pago, y en qué punto una cuestión de derecho de familia se convierte en una enajenación tributable. Todos los preceptos proceden del código civil alemán y de la ley del impuesto sobre la renta y pueden leerse en su tenor literal.

Un encuadre previo que corresponde hacer aquí: esta es una explicación general de la situación jurídica y no asesoramiento jurídico para tu caso. El derecho de familia se resuelve caso por caso, y con patrimonios elevados el consejo de un abogado no es un lujo.

Comunidad de ganancias no significa patrimonio común

El error está ya en la palabra. Quien se casa sin capitulaciones vive bajo el régimen económico legal de la comunidad de ganancias. El parágrafo 1363, apartado 2, del código civil lo aclara expresamente: «El patrimonio de cada uno de los cónyuges no pasa a ser su patrimonio común; esto rige también para el patrimonio que un cónyuge adquiera tras la celebración del matrimonio.»

Traducido a la práctica: si compraste bitcoin en 2019 y te casaste en 2021, esos bitcoin siguen siendo solo tuyos. El monedero no pasa a ser común por el matrimonio, y tu cónyuge no adquiere propiedad alguna sobre él. La compensación llega únicamente al final, y de forma aritmética.

La excepción son los saldos realmente adquiridos en común, por ejemplo una cuenta conjunta en una plataforma o un monedero cuyas claves poseen ambos. Ahí se plantea además a quién pertenece el saldo y en qué proporción, y eso no se resuelve por la compensación de ganancias, sino por el derecho ordinario de propiedad.

Cómo se calcula la ganancia: patrimonio inicial, patrimonio final, crédito de compensación

El cálculo se compone de tres magnitudes, y cada una está definida en la ley.

El patrimonio inicial es, conforme al parágrafo 1374 del código civil, el patrimonio que te pertenece al iniciarse el régimen, es decir, el día del matrimonio, deducidas las deudas. El patrimonio final es, conforme al parágrafo 1375, el patrimonio al término del régimen. La ganancia es, conforme al parágrafo 1373, sencillamente el importe en que el patrimonio final excede al inicial.

De ahí se deriva el derecho propiamente dicho. Parágrafo 1378, apartado 1, del código civil: «Si la ganancia de uno de los cónyuges excede la del otro, la mitad del exceso corresponde al otro cónyuge como crédito de compensación.» El crédito de compensación es un derecho de cobro en euros y no se dirige a la entrega de bienes determinados, y por tanto tampoco a la entrega de monedas.

Un ejemplo numérico con criptoactivos

Supongamos que al casarte tenías 10.000 euros en bitcoin y nada más. En la fecha de referencia del final del matrimonio se han convertido en 90.000 euros y no hay más patrimonio. Tu ganancia asciende, por tanto, a 80.000 euros. Tu cónyuge no tenía nada al principio y cuenta al final con un ahorro de 20.000 euros, de modo que su ganancia es de 20.000 euros. El exceso es de 60.000 euros y la mitad, 30.000 euros, es lo que debes en concepto de compensación. Que para ello vendas monedas, pidas un préstamo o pagues con tus ahorros es decisión tuya.

Un detalle que con los criptoactivos suele pasarse por alto: conforme al parágrafo 1374, apartado 2, del código civil, el patrimonio que un cónyuge adquiere durante el matrimonio por herencia o donación se suma al patrimonio inicial. Las monedas heredadas o recibidas en donación no elevan, por tanto, tu ganancia compensable por su importe íntegro. Su revalorización durante el matrimonio sí entra, en cambio, en el cálculo. Quien haya recibido monedas en donación debería poder acreditar la operación con su fecha y su valor de entonces.

Un archivador negro abierto con hojas en blanco sin imprimir sobre una mesa oscura de despacho de abogados, delante monedas doradas esparcidas y un sello de latón
El inventario del parágrafo 1379 del código civil pregunta por todo el patrimonio. Los monederos y las cuentas en plataformas no quedan excluidos.

Deber de información del parágrafo 1379: qué tienes que revelar sobre tus monederos

Aquí está el punto en el que los criptoactivos se diferencian de una libreta de ahorro. A un banco puede preguntarle el juzgado; a un monedero autocustodiado, no. Precisamente por eso el deber de información está formulado con tanta dureza.

Conforme al parágrafo 1379, apartado 1, del código civil, cada cónyuge puede exigir del otro información sobre su patrimonio en la medida en que resulte relevante para calcular el patrimonio inicial y final, y además sobre el patrimonio en el momento de la separación. El texto legal es aquí breve y eficaz: «A requerimiento deberán presentarse los justificantes.» Puede exigirse asimismo que el inventario lo levante un notario o una autoridad.

En la práctica, para los criptoactivos eso significa que el inventario comprende tanto los saldos en cuentas de plataformas como los saldos autocustodiados. Como justificantes caben los extractos de cuenta y los resúmenes de transacciones de los mercados, además de las pruebas de compras, ventas y transferencias. Una información que menciona una plataforma y calla el monedero de hardware propio no es una información completa.

Que el legislador no emplee la palabra monedero no cambia nada. El deber se anuda al patrimonio, no a la forma de custodia.

Tres fechas de referencia en lugar de una: matrimonio, separación, notificación

Una particularidad del procedimiento genera confusión con regularidad, porque intervienen tres días distintos y cada uno mide algo diferente.

  • Día del matrimonio: determinante para el patrimonio inicial conforme al parágrafo 1374 del código civil.
  • Día de la separación: determinante para la información adicional del parágrafo 1379, apartado 1, número 1. Ese día cumple una función propia e infravalorada, a la que llegamos enseguida.
  • Día de la notificación de la demanda de divorcio: determinante para el patrimonio final. El parágrafo 1384 dispone que, en caso de divorcio, el término del régimen se sustituye por «el momento de la litispendencia de la demanda de divorcio».

Litispendencia significa el día en que la demanda se notifica al otro cónyuge. Con un valor patrimonial volátil, esa es una fecha de efectos considerables: es el valor de tu saldo justo ese día el que entra en el cálculo. Un salto del precio una semana después ya no cuenta, y un desplome tampoco.

¿Qué precio rige? La valoración de un activo volátil

La ley no prescribe método de valoración alguno para los criptoactivos. Lo determinante es el valor de mercado en la fecha de referencia, es decir, el precio que podría obtenerse en el mercado. Con un activo que cotiza de forma distinta en decenas de mercados, eso se convierte en una cuestión de acreditación.

Un justificante es sólido cuando resulta verificable: el precio en la fecha de referencia en un mercado consolidado, mejor aún la media de varios, siempre en euros y con indicación de la hora. Con un saldo repartido entre varios monederos y plataformas se suma el registro completo de las cantidades. Quien reconstruya todo eso solo meses después tendrá un problema de prueba que puede resolverse con software: los rastreadores de cartera llevan al día los saldos y el histórico de precios y emiten valoraciones a fecha. Una visión general de las herramientas habituales la ofrece nuestra comparativa de software fiscal de criptomonedas.

La cosa se complica con saldos sin un mercado operativo, por ejemplo tokens apenas negociados o saldos bloqueados procedentes de programas de staking. Ahí el propio valor de mercado es discutible y no existen respuestas generales.

Una pila de monedas doradas con el signo del bitcoin sobre una losa de piedra pulida, dividida por una rendija vertical de luz en dos mitades de altura desigual
Lo que se reparte no es el saldo, sino el exceso de la ganancia. Y en euros, calculado sobre un único día.

La caída del precio entre la fecha de referencia y el pago: quién soporta el riesgo

Esta es la característica más incómoda de la regulación, y golpea precisamente a quien tiene criptoactivos. Entre la fecha de referencia y el día en que se paga efectivamente transcurren en la práctica, con frecuencia, meses. El crédito de compensación, sin embargo, queda fijado como importe en euros, calculado a la fecha de referencia.

Si el precio cae a la mitad en ese tiempo, tu saldo mengua y la deuda permanece. Si sube, te quedas con la ganancia. El riesgo de precio de ese periodo recae, por tanto, en quien tiene las monedas. El parágrafo 1378, apartado 2, del código civil limita ciertamente el crédito al valor del patrimonio existente al término del régimen, pero también ese límite se mide por la fecha de referencia y no por el día del pago.

Quien pueda prever un pago compensatorio elevado debería pensar pronto en cómo reunirlo. Trasladar una parte del saldo a un valor menos volátil es una posibilidad. Las consecuencias fiscales de ese traslado figuran en el apartado siguiente, y son la razón por la que este paso no es un mero ejercicio de cálculo.

Qué ocurre si se oculta un monedero

La idea de que un monedero autocustodiado resulta invisible está muy arraigada. Jurídicamente es arriesgada, y ello por una regla que muchos desconocen.

El parágrafo 1375, apartado 2, del código civil añade al patrimonio final los importes en que el patrimonio se vio reducido por atribuciones gratuitas sin deber moral, por dilapidación o por «actos realizados con la intención de perjudicar al otro cónyuge». Decisiva es la frase siguiente: si el patrimonio final queda por debajo del declarado en la información referida al momento de la separación, el cónyuge afectado debe exponer y probar que la reducción no se debe a tales actos.

Con ello se invierte la carga de la prueba, y justo en ese punto cobra importancia la información referida al momento de la separación. Quien declara 100.000 euros en monedas en la separación y solo 40.000 euros el día de la notificación tiene que poder explicar adónde ha ido el resto. Con un valor volátil esa acreditación suele ser posible, porque una caída de precios se prueba con datos públicos. Con una transferencia a una dirección desconocida, no lo es.

A ello se añade que el análisis de la cadena hace tiempo que levantó parte del anonimato y que los mercados de la UE están sujetos a deberes de identificación. Quien haya comprado en una plataforma regulada deja un rastro que puede asociarse a un nombre. Un inventario patrimonial deliberadamente falso puede acarrear además consecuencias penales si se ha afirmado bajo juramento.

Impuestos: cuándo la transmisión de monedas desencadena una enajenación

Llegamos al punto en el que una cuestión de derecho de familia se vuelve fiscal. Los criptoactivos en el patrimonio privado quedan sujetos, al venderse, a las operaciones privadas de enajenación del parágrafo 23 de la ley del impuesto sobre la renta. Dentro del año siguiente a la adquisición, la ganancia tributa; después queda exenta. Rige un límite exento de 1.000 euros por año natural, y si se supera cuenta la ganancia íntegra.

Vender para pagar el crédito de compensación

Si vendes monedas para abonar la compensación en euros, se trata de una venta absolutamente normal. Si la adquisición es de hace menos de un año, se devenga impuesto. La circunstancia de que vendas a causa de un procedimiento judicial no cambia nada. Quien pueda elegir comprueba, por tanto, qué saldos cumplen ya el plazo anual antes de vender.

Entregar monedas en lugar de dinero

Algunas parejas acuerdan satisfacer el crédito de compensación mediante la transmisión de monedas en vez de transferir euros. Es posible en derecho civil, pero en absoluto neutral en lo fiscal. Según la opinión dominante en derecho tributario, una dación en pago es una operación onerosa, porque las monedas se entregan contra la extinción de un crédito. Existe, por tanto, una enajenación, con las mismas consecuencias que una venta. Esta fórmula debe llegar en consecuencia a la mesa de una asesoría fiscal antes de la firma, no después.

Transmisión sin contraprestación: impuesto sobre donaciones y el mínimo exento

Distinto es el caso cuando las monedas se transmiten sin contraprestación, esto es, no para satisfacer un crédito de compensación. Entonces se trata de una donación. Entre cónyuges rige para ello, conforme al parágrafo 16, apartado 1, número 1, de la ley del impuesto sobre sucesiones y donaciones, un mínimo exento de 500.000 euros, que vuelve a estar disponible cada diez años.

El mínimo exento rige para los cónyuges mientras subsista el matrimonio. Tras el divorcio, los interesados son fiscalmente terceros ajenos y el mínimo exento baja a 20.000 euros. El momento de una transmisión voluntaria es, por tanto, cualquier cosa menos indiferente. Cómo se trata en detalle la donación entre cónyuges lo expusimos en nuestro artículo sobre regalar bitcoin al cónyuge, del 22 de septiembre de 2026.

Qué puede cambiar unas capitulaciones matrimoniales

Todo lo descrito hasta aquí rige para el régimen económico legal. Unas capitulaciones matrimoniales pueden cambiar mucho de ello, y para quien tiene un patrimonio muy volátil esa es una idea seria.

La separación de bienes excluye por completo la compensación de ganancias. Más frecuente y más suave es la comunidad de ganancias modificada, en la que se excluyen determinados bienes de la compensación o se fijan reglas de valoración. Cabe pensar, por ejemplo, en dejar fuera un saldo concreto o en pactar para los valores volátiles una media a lo largo de un periodo más amplio en lugar de un precio a fecha. Las capitulaciones matrimoniales requieren escritura notarial.

Para los procedimientos ya en marcha eso llega tarde. Quien apenas empieza a planteárselo, en cambio, todavía tiene por delante el mejor momento.

Cómo prepararte sin ocultar patrimonio

Entre la información completa y la despreocupada falta de preparación hay mucho espacio, y ese espacio es lícito. Los puntos siguientes sirven con independencia del lado del cálculo en el que te encuentres.

Lleva una relación ordenada de tus saldos con fechas y costes de adquisición. La necesitas de todos modos para la declaración de la renta y, llegado el caso, es la base de cualquier negociación. Guarda el historial de transacciones de tus mercados como exportación mientras tengas acceso. Una cuenta en una plataforma que abandona el mercado se lleva su historial consigo.

Documenta el origen de los saldos heredados o recibidos en donación. Conforme al parágrafo 1374, apartado 2, del código civil mejoran tu posición, pero solo si puedes acreditarlos. Y deja constancia de cuándo se produjo la separación: ese día activa la información del parágrafo 1379, apartado 1, número 1, y es el punto de referencia de la regla de carga de la prueba del parágrafo 1375, apartado 2.

Si los saldos han estado hasta ahora en cuentas de plataformas, la cuestión de la custodia merece de todos modos una reflexión. Para la conservación duradera de saldos separados, las claves propias son el camino más limpio. Lo que hay que tener en cuenta lo muestra nuestra comparativa de carteras hardware. Quien quiera pensar a la vez en el supuesto de fallecimiento encontrará las cuestiones paralelas en nuestro artículo sobre heredar criptoactivos.

Los errores más frecuentes de un vistazo

Cuatro suposiciones aparecen con especial frecuencia en este contexto, y ninguna resiste el examen.

El primer error sostiene que el monedero pasa a ser propiedad común por el matrimonio. El parágrafo 1363, apartado 2, del código civil dice lo contrario. El segundo sostiene que la compensación se dirige a la entrega de la mitad de las monedas. Se trata de un derecho de crédito dinerario del parágrafo 1378. El tercero sostiene que los saldos autocustodiados quedan exentos del deber de información. El parágrafo 1379 se anuda al patrimonio, no a la forma de custodia. El cuarto sostiene que entregar monedas en lugar de dinero resulta inocuo en lo fiscal. Según la opinión dominante se trata de una enajenación.

Cripto en el divorcio: qué te llevas de todo esto

  1. Aclara primero la fecha de referencia y después el valor. Para el patrimonio final cuenta, conforme al parágrafo 1384 del código civil, el día de la notificación de la demanda de divorcio. Deja constancia del precio de ese día, en euros, con fuente y hora. Herramientas que llevan al día saldo e histórico de precios las encuentras en nuestra comparativa de software fiscal de criptomonedas.
  2. Revela todo y acredita el origen. El deber de información del parágrafo 1379 del código civil comprende tanto las cuentas en plataformas como los saldos autocustodiados. Las monedas heredadas y donadas mejoran tu cálculo conforme al parágrafo 1374, apartado 2, pero solo con justificante.
  3. Comprueba el plazo de tenencia antes de vender para pagar. Los saldos mantenidos más de un año están exentos al venderse, los más recientes no, y la entrega de monedas en lugar de dinero cuenta como enajenación. Para la custodia separada posterior ayuda nuestra comparativa de carteras hardware.

Los preceptos citados puedes leerlos en su tenor literal, por ejemplo el parágrafo 1379 del código civil alemán sobre el deber de información y el parágrafo 23 de la ley alemana del impuesto sobre la renta sobre operaciones privadas de enajenación.

(23 de septiembre de 2026. Este artículo no constituye asesoramiento de inversión. Tampoco constituye asesoramiento jurídico. Los precios y las tarifas cambian; comprueba las condiciones con el proveedor antes de comprar.)

Nota de transparencia: Este artículo se elaboró con ayuda de inteligencia artificial y fue revisado por nuestra redacción antes de su publicación. Todas las cifras y afirmaciones se contrastaron con las fuentes primarias enlazadas en el texto. La imagen destacada fue generada con IA.

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