Este artículo tiene una finalidad exclusivamente informativa y no constituye asesoramiento fiscal, jurídico ni de inversión. El tratamiento fiscal depende de la configuración concreta del stablecoin, del momento de adquisición del bitcoin, de la liquidación técnica del cambio y de las circunstancias personales. Antes de realizar transacciones de importe elevado, de utilizar saldos antiguos o de emplear stablecoins en productos de préstamo y de finanzas descentralizadas conviene obtener asesoramiento fiscal cualificado.

Cambiar bitcoin por stablecoins: ¿hay impuestos en Austria?

Quien cambia bitcoin por USDT u otro stablecoin no suele pagar todavía impuestos en Austria. Cuándo el cambio sí pasa a estar sujeto a tributación.

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Cambiar bitcoin por stablecoins: ¿hay que pagar impuestos en Austria?

Muchos inversores en bitcoin se refugian temporalmente en stablecoins cuando el mercado se vuelve volátil. En lugar de retirar sus monedas a euros, cambian el bitcoin por un token cuyo valor sigue lo más de cerca posible al dólar estadounidense o al euro. En términos económicos, la operación se parece bastante a una venta contra una moneda estatal.

En el plano fiscal, Austria establece sin embargo una diferencia decisiva. Si el stablecoin recibido cumple la definición de criptomoneda en el sentido de la Ley del Impuesto sobre la Renta, el cambio directo constituye en principio una operación de cripto a cripto. En el caso del bitcoin encuadrado en los nuevos activos, esa operación todavía no desencadena la tributación de la plusvalía acumulada hasta ese momento.

El impuesto queda aplazado, no eliminado. El coste de adquisición histórico del bitcoin se traslada a los stablecoins recibidos. Si estos se venden más adelante por euros o dólares estadounidenses, la revalorización generada antes con el bitcoin puede pasar a tributar.

Los stablecoins pueden considerarse criptomonedas a efectos fiscales

Un stablecoin pretende vincular su valor a una referencia mediante un mecanismo determinado. El dólar estadounidense actúa como valor de referencia en la mayoría de los casos. También existen stablecoins referenciados al euro, a otros activos o a una cesta de valores distintos.

Según el Ministerio de Finanzas austriaco, los stablecoins pueden encuadrarse en el concepto de criptomoneda del artículo 27b de la Ley del Impuesto sobre la Renta. El ministerio cita expresamente a Tether como ejemplo. Entre los criterios decisivos figura que el token se acepte como medio de intercambio y pueda transferirse, almacenarse y negociarse por vía electrónica.

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Un stablecoin vinculado al dólar no se convierte por ello en un dólar estadounidense real a efectos fiscales. La vinculación a una moneda estatal no altera el hecho de que el inversor mantiene un token digital y no un medio de pago de curso legal.

La calificación de un stablecoin como dinero electrónico en el ámbito supervisor tampoco excluye por principio su tratamiento como criptomoneda, según las directrices austriacas del impuesto sobre la renta. La calificación fiscal y la calificación conforme al derecho de los mercados financieros no tienen por qué coincidir por completo.

El cambio directo de bitcoin por stablecoins suele ser neutro a efectos fiscales

Bajo el régimen fiscal cripto vigente en Austria, el cambio de una criptomoneda por otra no constituye en principio una transmisión sujeta a tributación.

Cuando un particular cambia bitcoin directamente por un stablecoin que cumple la definición legal de criptomoneda, la plusvalía en bitcoin acumulada hasta entonces no tributa en principio en el momento del cambio. El Ministerio de Finanzas austriaco confirma expresamente que en un cambio de cripto a cripto no se produce ninguna realización.

Esto se aplica en particular al bitcoin adquirido después del 28 de febrero de 2021, que forma parte de los denominados nuevos activos.

Un ejemplo simplificado:

  • Compra de bitcoin por 20.000 euros
  • Valor del bitcoin en el momento del cambio: 60.000 euros
  • Stablecoins recibidos: contravalor de 60.000 euros

Aunque la posición presenta una ganancia económica de 40.000 euros, el cambio directo por un stablecoin reconocido fiscalmente no genera en principio ningún impuesto en esa fase. El inversor dispone después de stablecoins por valor de 60.000 euros. Su coste de adquisición fiscal, sin embargo, no asciende automáticamente a 60.000 euros.

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El antiguo coste de adquisición del bitcoin viaja con la operación

En un cambio de cripto a cripto neutro a efectos fiscales, el coste de adquisición de la criptomoneda entregada se traslada a la criptomoneda recibida.

En el ejemplo anterior, el bitcoin se compró originalmente por 20.000 euros. Ese mismo coste de adquisición pasa en principio a los stablecoins.

La situación fiscal queda entonces así:

Valor de mercado de los stablecoins: 60.000 euros
Coste de adquisición trasladado: 20.000 euros
Revalorización aún no realizada: 40.000 euros

El paso a stablecoins no pone a cero el historial fiscal. La revalorización obtenida hasta ese momento se mantiene y se tiene en cuenta en una realización posterior sujeta a tributación.

Desde la óptica austriaca, los stablecoins no son por tanto un instrumento con el que asegurar de forma definitiva una plusvalía en bitcoin libre de impuestos. Pueden desplazar el momento de la tributación, aunque en principio no eliminan la carga fiscal latente.

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La venta de los stablecoins por euros activa el impuesto

Cuando los stablecoins se venden más adelante por euros, ya no existe una transacción de cripto a cripto neutra a efectos fiscales. El cambio de una criptomoneda por euros o por una divisa extranjera legalmente reconocida constituye una realización sujeta a tributación.

Esto afecta en particular a:

  • la venta del stablecoin por euros;
  • la venta por dólares estadounidenses;
  • el reembolso ante el emisor contra moneda de curso legal;
  • el uso del stablecoin para pagar un bien;
  • el uso del stablecoin para pagar un servicio;
  • las ganancias procedentes de nuevos activos cripto sujetos a tributación quedan sometidas en el patrimonio privado, por regla general, al tipo impositivo especial del 27,5 %.

Continuación del ejemplo:

  • Coste de adquisición original del bitcoin: 20.000 euros
  • Cambio del bitcoin por stablecoins: valor de mercado de 60.000 euros
  • Venta posterior de los stablecoins: 60.000 euros
  • Ganancia fiscal: 40.000 euros
  • Impuesto al 27,5 %: 11.000 euros

Los propios stablecoins apenas se han revalorizado y, aun así, la venta recoge la ganancia acumulada antes con el bitcoin. La causa está en el coste de adquisición de 20.000 euros que se arrastra.

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Un stablecoin en euros también sigue siendo un token

El principio no rige solo para los stablecoins vinculados al dólar. Un token referenciado al euro también puede seguir siendo una criptomoneda a efectos fiscales. El cambio de bitcoin por un stablecoin en euros no equivale por tanto de forma automática a la venta de bitcoin por euros reales. Si el token cumple la definición del artículo 27b, apartado 4, de la Ley del Impuesto sobre la Renta, puede seguir existiendo un cambio de cripto a cripto neutro a efectos fiscales.

La cuestión va más allá de si el stablecoin replica con precisión un euro. Lo relevante es qué bien económico recibe realmente el inversor:

  • Euros reales en una cuenta bancaria o en una cuenta de exchange: en principio, realización del bitcoin sujeta a tributación.
  • Stablecoin referenciado al euro que se considera criptomoneda a efectos fiscales: en principio, cambio de cripto a cripto neutro fiscalmente.
  • Token que no se considera criptomoneda: posible cambio sujeto a tributación contra otro bien económico.

Por tanto, los inversores no deben guiarse únicamente por la denominación comercial o por el símbolo del token.

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No todos los stablecoins disfrutan automáticamente del tratamiento fiscal

El Ministerio de Finanzas elige sus palabras de forma deliberada: los stablecoins pueden encuadrarse en el concepto de criptomoneda. De ahí se deduce que la valoración depende de la configuración concreta de cada token.

Un cambio neutro a efectos fiscales exige que tanto el bitcoin entregado como el token recibido sean criptomonedas en el sentido del artículo 27b, apartado 4, de la Ley del Impuesto sobre la Renta. Si el bitcoin se cambia por un token calificado fiscalmente como valor negociable, derecho de crédito, token de activo, derivado u otro bien económico, la excepción prevista para el cambio de cripto a cripto no resulta aplicable.

El Ministerio de Finanzas austriaco señala, por ejemplo, que determinados tokens de activo y los NFT quedan fuera del concepto de criptomoneda. Según su configuración, les son aplicables otras normas fiscales.

Puede ser necesario un examen específico en el caso de:

  • valores negociables tokenizados;
  • tokens sobre fondos monetarios u obligaciones;
  • tokens respaldados por oro o por materias primas;
  • tokens sintéticos con estructura de derivado;
  • saldos de plataforma no transferibles libremente;
  • tokens que representan principalmente un derecho de reembolso;
  • stablecoins con una construcción jurídica inusual;
  • la mera denominación "stablecoin" no garantiza por sí sola la neutralidad fiscal.

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¿Qué ocurre si el exchange liquida técnicamente en euros?

Algunos exchanges de criptomonedas ofrecen un par de negociación entre bitcoin y un stablecoin, pero liquidan la operación internamente a través de euros o de otra moneda fiat.

En el extracto de la cuenta pueden aparecer entonces dos apuntes técnicos, por ejemplo:

  • venta de bitcoin por euros;
  • compra del stablecoin con euros.

Esto no conduce necesariamente a una realización intermedia sujeta a tributación. Conforme a las directrices austriacas del impuesto sobre la renta, la operación en su conjunto puede seguir tratándose como un cambio de cripto a cripto neutro fiscalmente si el inversor ordenó con claridad ese cambio, no tiene influencia sobre la liquidación técnica y en ningún momento puede disponer del importe fiat mostrado de forma intermedia. El procedimiento debe además estar documentado sin ambigüedades.

La situación puede ser distinta cuando el usuario vende efectivamente su bitcoin por euros en primer lugar y después decide por sí mismo si compra un stablecoin con ese saldo y en qué momento.

Desde el punto de vista económico suelen existir entonces dos operaciones separadas:

  • una venta de bitcoin por euros sujeta a tributación;
  • una adquisición posterior de un stablecoin.

Lo determinante no es solo el resultado final, sino también qué orden cursó el usuario y si entretanto le llegó un saldo fiat de libre disposición.

Las comisiones de cambio no generan en principio impuestos adicionales

En el cambio directo de bitcoin por un stablecoin suelen aplicarse comisiones de negociación o de transacción.

Según la práctica administrativa austriaca, los gastos directamente relacionados con un cambio de cripto a cripto neutro fiscalmente son irrelevantes a efectos fiscales en el momento del cambio. No se consideran coste de adquisición adicional ni su pago en criptomoneda desencadena por regla general una realización propia sujeta a tributación.

Esto diferencia estas comisiones de las de red en una simple transferencia entre monederos. Cuando el bitcoin se traslada únicamente a otra dirección del mismo titular y la comisión de red se abona en bitcoin, las unidades destinadas a la comisión pueden constituir un cambio sujeto a tributación contra un servicio de transacción.

Las comisiones del propio cambio de cripto a cripto se benefician en cambio de una excepción específica. Por ello conviene que los inversores documenten si la comisión correspondía directamente al cambio o si se generó por una retirada o una transferencia de monedero independiente.

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Volver a cambiar el stablecoin por bitcoin

Si el inversor cambia después sus stablecoins directamente por bitcoin, se produce en principio un nuevo cambio de cripto a cripto neutro fiscalmente, siempre que ambos tokens cumplan la definición legal de criptomoneda.

El coste de adquisición original se traslada entonces de los stablecoins al bitcoin recién recibido.

Ejemplo:

  • bitcoin comprado originalmente por 20.000 euros;
  • bitcoin cambiado por stablecoins con un valor de 60.000 euros;
  • stablecoins cambiados después de nuevo por bitcoin al mismo valor.

También tras el cambio de vuelta, el coste de adquisición fiscal del nuevo bitcoin sigue siendo en principio de 20.000 euros. La revalorización de 40.000 euros permanece sin tributar, aunque queda registrada a efectos fiscales. La ganancia se realiza en principio solo con una venta posterior del bitcoin por euros o con otro uso sujeto a tributación.

¿Qué ocurre si el stablecoin pierde su paridad?

Los stablecoins no están libres de riesgo. Su valor de mercado puede caer de forma temporal o duradera por debajo del valor de referencia previsto. Un depeg, como se conoce esa pérdida de paridad, puede tener también consecuencias fiscales.

Ejemplo:

  • Coste de adquisición trasladado desde el bitcoin: 20.000 euros
  • Stablecoins recibidos en el cambio: valor de mercado de 60.000 euros
  • El stablecoin pierde su paridad
  • Importe de la venta: 45.000 euros

La ganancia sujeta a tributación asciende en este caso en principio a:

45.000 euros de importe de venta menos 20.000 euros de coste de adquisición = 25.000 euros de ganancia

El inversor ha perdido en términos económicos 15.000 euros frente al valor que tenían los stablecoins al adquirirlos y, aun así, subsiste fiscalmente una ganancia de 25.000 euros. El motivo está en que se arrastró el coste de adquisición original del bitcoin.

Si el importe de la venta queda por debajo del coste de adquisición trasladado, puede surgir una pérdida relevante a efectos fiscales.

Ejemplo:

  • Coste de adquisición trasladado: 20.000 euros
  • Venta del stablecoin tras una fuerte pérdida de valor: 12.000 euros
  • Pérdida fiscal: 8.000 euros

Con arreglo a las limitaciones legales, esa pérdida puede compensarse en principio con determinados rendimientos positivos del capital mobiliario. No está prevista, en cambio, una compensación libre con el salario o con rendimientos de actividades por cuenta propia.

Los intereses de los stablecoins pueden tributar de inmediato

La mera tenencia de un stablecoin no genera en principio una tributación corriente. La situación cambia cuando los tokens se prestan o se aportan a determinados productos de finanzas descentralizadas o de rendimiento.

Las contraprestaciones por la cesión de criptomonedas se encuadran en principio en los rendimientos corrientes de criptomonedas del artículo 27b, apartado 2, de la Ley del Impuesto sobre la Renta. Entre ellos figuran en particular los rendimientos de préstamo y determinadas contraprestaciones por aportar tokens a pools de liquidez o de crédito. Estos rendimientos se valoran y tributan en principio ya en el momento en que se perciben.

Esto significa:

  • el cambio de bitcoin por un stablecoin puede ser neutro fiscalmente en un primer momento;
  • la cesión remunerada posterior del stablecoin puede generar rendimientos corrientes sujetos a tributación;
  • una venta posterior de los rendimientos percibidos puede producir además una ganancia o una pérdida por la evolución del precio.

Las plataformas no siempre emplean términos como "staking", "earn", "rewards" o "savings" en su sentido fiscal. Lo determinante es la operación económica real. Si en verdad se trata de un préstamo, el rendimiento puede tributar ya en el momento de su percepción.

¿Qué se aplica al bitcoin antiguo?

La regla de neutralidad fiscal del cambio de cripto a cripto del artículo 27b afecta en principio a las criptomonedas adquiridas después del 28 de febrero de 2021. El bitcoin procedente de compras anteriores se considera en principio patrimonio antiguo y sigue sometido a la sistemática fiscal previa.

El cambio de un saldo antiguo constituye jurídicamente una transmisión del bitcoin antiguo y una nueva adquisición del stablecoin recibido. Que la transmisión del bitcoin tribute efectivamente depende de la calificación fiscal anterior y, sobre todo, del plazo de especulación entonces vigente.

En el caso de saldos antiguos mantenidos de forma privada durante muchos años, el antiguo plazo de especulación de un año suele haber vencido ya. En ese supuesto, el cambio del bitcoin antiguo puede quedar libre de impuestos. El stablecoin recibido se considera después, en principio, nuevo activo. Como coste de adquisición se toma por regla general el valor de mercado del bitcoin entregado en el momento del cambio. El Ministerio de Finanzas confirma este tratamiento para operaciones de cambio comparables con saldos cripto antiguos.

Ejemplo:

  • bitcoin adquirido en 2020 por 10.000 euros;
  • cambio en 2026 con un valor de 70.000 euros;
  • plazo de especulación anterior vencido.

Por lo que respecta al bitcoin antiguo, el cambio puede permanecer libre de impuestos. Los stablecoins recibidos se consideran después nuevos activos con un coste de adquisición de 70.000 euros en principio. Si se venden más adelante por 70.000 euros, no suele generarse ninguna ganancia adicional.

La situación puede ser distinta en el caso de saldos empresariales, de saldos antiguos empleados para obtener intereses o de otros supuestos especiales. Por ello, el patrimonio antiguo debe documentarse separado de los nuevos activos.

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¿Debe el exchange retener el impuesto sobre rendimientos del capital?

Los proveedores austriacos de servicios cripto están obligados en principio a practicar retención del impuesto sobre rendimientos del capital respecto de determinados rendimientos cripto percibidos después del 31 de diciembre de 2023. En un cambio de bitcoin por un stablecoin cualificado neutro fiscalmente, la plusvalía aplazada no debería en principio soportar todavía esa retención.

Si el stablecoin se vende después por euros, un proveedor austriaco puede calcular y retener el impuesto a partir del coste de adquisición que tenga registrado o que le haya sido comunicado.

Los exchanges extranjeros no practican con frecuencia retención austriaca. Las ganancias sujetas a tributación deben entonces declararse en principio en la declaración del impuesto sobre la renta. Desde el año natural 2025, los obligados a retener en Austria deben facilitar a petición del contribuyente un informe fiscal estandarizado de los rendimientos cripto.

Puede resultar problemático que la plataforma desconozca el coste de adquisición original del bitcoin. Si al cambiar de exchange o de monedero no se transmiten datos completos, el cálculo automático del impuesto puede apartarse del resultado real.

Qué datos deben documentar los inversores

Para un cambio de bitcoin por stablecoins conviene guardar en particular la siguiente información:

  • fecha y hora exacta del cambio;
  • cantidad y tipo del bitcoin entregado;
  • tipo y cantidad del stablecoin recibido;
  • valor de mercado de ambas posiciones en euros;
  • coste de adquisición original del bitcoin;
  • coste de adquisición trasladado al stablecoin;
  • comisiones de negociación y de transacción;
  • denominación del par de negociación concreto;
  • justificante de una orden directa de cripto a cripto;
  • información sobre una posible liquidación técnica intermedia en fiat;
  • ventas, cambios de vuelta o transferencias posteriores;
  • rendimientos procedentes de préstamos o del uso en finanzas descentralizadas.

La cadena de costes de adquisición resulta especialmente importante. Sin ella no puede calcularse correctamente una venta posterior de stablecoins.

Conclusión: el paso a stablecoins suele limitarse a aplazar el impuesto

El cambio directo de bitcoin por un stablecoin no genera en principio todavía impuestos en Austria en el caso de los nuevos activos cripto, siempre que el stablecoin recibido se considere a su vez criptomoneda en el sentido del artículo 27b de la Ley del Impuesto sobre la Renta.

La revalorización del bitcoin acumulada hasta ese momento no desaparece, sin embargo. El coste de adquisición original se traslada al stablecoin. En una venta posterior por euros, dólares estadounidenses, bienes o servicios, la ganancia aplazada se realiza en principio y puede tributar al 27,5 %.

  • Se requiere una atención especial cuando:
  • el token recibido quizá no sea un stablecoin en el sentido del derecho fiscal cripto;
  • el exchange liquida efectivamente la operación a través de un saldo fiat de libre disposición;
  • se emplea bitcoin antiguo;
  • el stablecoin pierde su paridad;
  • los stablecoins se remuneran o se emplean en protocolos de finanzas descentralizadas;
  • faltan los costes de adquisición históricos.

Los stablecoins pueden servir así como instrumento para reducir temporalmente el riesgo de precio. Lo que no permiten en Austria es realizar una ganancia libre de impuestos de forma definitiva.

Nota de transparencia: Este artículo se elaboró con ayuda de inteligencia artificial y fue revisado por nuestra redacción antes de su publicación. Todas las cifras y afirmaciones se contrastaron con las fuentes primarias enlazadas en el texto.

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