La información proporcionada en este artículo es únicamente con fines informativos y no constituye asesoramiento financiero. Las inversiones en criptomonedas conllevan un alto grado de riesgo. Realiza siempre tu propia investigación.

Comisión de inactividad en exchanges de criptomonedas: así compruebas si tu cuenta parada pierde dinero cada mes

Dos proveedores acaban de subir sus tarifas para cuentas paradas, uno de ellos hasta 52 dólares al mes. Un análisis propio de 15 páginas de comisiones muestra por qué casi nunca encontrarás la respuesta para tu cuenta sin iniciar sesión.

Cajón de escritorio polvoriento entreabierto con una moneda con el símbolo de bitcoin y hojas de papel en blanco amarillentas
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Una comisión de inactividad es un importe fijo que un proveedor cobra solo porque en una cuenta no ha pasado nada durante un periodo determinado. No depende de la negociación, ni de una retirada, ni del tamaño del saldo, sino de la quietud. Quien abrió hace años una segunda cuenta en un exchange de criptomonedas y después se olvidó de ella quizá lleve meses pagando sin darse cuenta.

Dos proveedores han tocado sus tarifas en las últimas semanas, y en ambos casos al alza. Este texto explica la mecánica que hay detrás, muestra con dos casos documentados a qué altura están ya los importes y guía la revisión de tu propia cuenta inactiva. Antes, el resultado de un análisis propio que resulta decisivo para esa revisión: en las páginas de comisiones accesibles al público, la respuesta casi nunca está.

Qué es una comisión de inactividad y cuándo la cobra un exchange

El término procede de la correduría clásica. Un bróker gana con las órdenes; si estas faltan, la cuenta sigue costando dinero, porque las obligaciones de llevanza y de información continúan. La comisión de inactividad traslada ese coste al cliente. Las plataformas cripto han adoptado el modelo, en parte para las cuentas de negociación y en parte para las tarjetas de pago asociadas.

El detonante es casi siempre un periodo sin actividad definida, y lo habitual son doce meses. Qué cuenta como actividad varía bastante, y ahí es donde la mayoría de los lectores se equivoca: un simple inicio de sesión vale para algunos proveedores y para otros no. Lo que cuenta en ese caso es un movimiento de dinero, es decir, una compra, una venta, un ingreso o una retirada.

La segunda peculiaridad está en el cálculo. A diferencia de una comisión de negociación, el importe es una cuota fija. En una cuenta con 4.000 euros apenas se nota. Con un saldo residual de 60 euros, se come la cuenta en menos de un año. Justo por eso la comisión golpea de forma sistemática a los saldos pequeños y olvidados, y no a los grandes.

Crypto.com sube la comisión de inactividad a 5,95 dólares desde el 1 de septiembre de 2026

El primer caso documentado afecta a la tarjeta prepago de Crypto.com. En el resumen de comisiones y límites del proveedor consta que, tras doce meses sin actividad financiera iniciada por el titular, se aplica una comisión de 4,95 dólares por cada mes de inactividad. Añade además que ese importe sube a 5,95 dólares con efectos desde el 1 de septiembre de 2026. En cuanto vuelve a haber actividad en la tarjeta, el cargo termina y el contador de doce meses arranca de nuevo.

Dos matices acompañan a la cifra para situarla bien. El resumen citado rige para la tarjeta prepago en Estados Unidos, y no automáticamente para los productos de tarjeta del mismo proveedor en la Unión Europea. Y se refiere a la tarjeta, no a la cuenta de negociación. El valor del ejemplo está por tanto menos en el importe que en la mecánica: un proveedor detalla abiertamente desde cuándo carga a un producto inactivo, cuál es la tarifa y qué la detiene. Esos son exactamente los tres datos que necesitas para tu propia cuenta.

La subida de un dólar parece pequeña. A lo largo de doce meses son 71,40 dólares en lugar de 59,40, y siguen corriendo en silencio mientras nadie toque la tarjeta.

Comisión por cuenta abandonada tras la salida de la UE: el segundo caso

El segundo caso viene de Luno y muestra la variante más dura. El proveedor se ha retirado de varias regiones, entre ellas el Espacio Económico Europeo, y ha pedido a los clientes de allí que cancelen sus cuentas. Para los saldos que siguieran ahí después de la fecha límite comunicada rige, según informaciones coincidentes de varios medios especializados, una comisión mensual de inactividad de 2 dólares desde septiembre; a partir de diciembre se suma una comisión por cuenta abandonada de 50 dólares, hasta 52 dólares al mes en total. La página de ayuda del proveedor sobre este proceso no responde a consultas automatizadas; en un navegador sí es accesible.

Cómo transcurrió esa retirada para los clientes afectados lo describió cryptoticker.io en detalle el 8 de agosto de 2026. Para el contexto de aquí cuenta el orden de magnitud: 52 dólares al mes ya no son una aportación administrativa, sino un importe que consume por completo un saldo residual típico en pocos meses. La diferencia entre 2 y 52 dólares está solo en la palabra. Una comisión de inactividad carga sobre una cuenta parada; una comisión por cuenta abandonada carga sobre una cuenta que el proveedor considera definitivamente dejada atrás.

Grifo de latón goteando sobre un cubo metálico en el que descansan monedas con el símbolo de bitcoin
Las comisiones de inactividad no actúan como un cargo único, sino como un goteo constante a lo largo de muchos meses.

Análisis propio: 15 páginas de comisiones consultadas, 6 aprovechables

Queda la pregunta que afecta a todo lector con una cuenta antigua: ¿cómo averiguas si tu proveedor cobra algo así? Para responderla medimos el camino evidente que un cliente recorre primero, es decir, la mirada a la página pública de comisiones sin iniciar sesión.

Este análisis lo elaboró cryptoticker.io el 11 de septiembre de 2026. Método: de 15 plataformas y brókeres relevantes para inversores europeos se consultó una página de comisiones o de condiciones enlazada públicamente con un identificador de navegador corriente, se extrajo el texto visible del código fuente y se buscaron las palabras clave inactividad, inactivity, dormant, dormancy y sus equivalentes.

El resultado salió más claro de lo esperado. Once de las 15 direcciones respondieron con el código 200 y cuatro rechazaron la consulta automatizada con un 403. De las once páginas accesibles, sin embargo, solo seis ofrecían suficiente texto legible para responder a la pregunta; en las cinco restantes el contenido se compone únicamente en el navegador mediante JavaScript cargado después, de modo que en el documento consultado no hay prácticamente nada. En conjunto, la pregunta no podía responderse a partir del documento público en nueve de las 15 páginas.

De las seis páginas aprovechables, exactamente una mencionaba la palabra clave. En eToro, el resumen de comisiones recoge, en el apartado de la cuenta de efectivo, la entrada comisión de inactividad con el valor gratis. Fuentes de terceros atribuyen a las cuentas de negociación del mismo proveedor una comisión mensual de inactividad; ese dato no pudo confirmarse en la página del proveedor y por eso no se traslada aquí como un hecho. En Kraken, Bitpanda, OKX, Bybit y BISON, la palabra clave no aparecía en el texto consultado.

Lo que este análisis expresamente no hace: no es prueba de que los proveedores citados no cobren tal comisión. Se revisó una página de cada uno, no el catálogo completo de precios y servicios, ni las condiciones de uso íntegras, ni el área de cliente con sesión iniciada. Cuatro páginas estaban bloqueadas para la consulta y otras cinco resultaban ilegibles sin navegador. El análisis mide, por tanto, lo fácil que es encontrar el dato, nada más.

Por qué la comisión rara vez está en la página pública de precios

Hay para ello un motivo sobrio. Las páginas de comisiones son páginas de venta. Colocan una junto a otra las comisiones de negociación, los diferenciales y los planes de aportación, porque es exactamente lo que comparan los clientes nuevos. Un cargo que solo actúa tras un año de quietud no juega ningún papel en esa decisión y por eso figura en otro sitio: en el catálogo de precios y servicios, en las condiciones generales o en un artículo del centro de ayuda.

A eso se suma el obstáculo técnico que reveló el análisis. Cinco de las páginas revisadas montan sus tablas solo en el navegador. Para un lector eso es invisible; para cualquier búsqueda transversal es un muro. Quien quiera saber qué rige en varios proveedores no se libra de la visita individual. Para elegir una plataforma nueva ayuda un repaso ordenado de los exchanges de criptomonedas relevantes para inversores europeos, pero la cuestión de las cuentas inactivas seguirá siendo, en todo caso, algo que resuelves dentro de tu propia cuenta.

Comisión de inactividad y comisión por cuenta abandonada: la diferencia que decide el importe

Ambos términos se mezclan en el día a día, pero designan fases distintas. Una comisión de inactividad es una aportación corriente por una cuenta que el proveedor sigue manteniendo. Una comisión por cuenta abandonada, en inglés dormancy fee, es la tarifa para una cuenta que, a ojos del proveedor, está dejada atrás y que solo se administra porque hay dinero en ella.

La secuencia es típica: primero corre un importe mensual pequeño y, tras un plazo adicional, se añade el grande. El caso de Luno muestra ambas fases en un calendario, septiembre una y diciembre la otra. Para tu propia revisión eso significa buscar los dos términos en las condiciones y prestar atención a los plazos escalonados.

Una tercera variante entra aquí, aunque no sea una comisión en sentido estricto: la retirada mínima. Si el saldo queda por debajo, ya no se puede sacar, y la comisión sigue corriendo igualmente. En ese caso el importe está prácticamente perdido sin que nadie lo haya retenido.

Qué reinicia el contador: inicio de sesión, negociación o movimiento de dinero

Este es el detalle más importante de las condiciones, y decide cuánto trabajo cuesta. Si un proveedor exige solo un inicio de sesión, basta con una cita en el calendario. Si exige una actividad financiera iniciada por el cliente, como formula para la tarjeta el resumen citado de Crypto.com, entrar en la cuenta no es suficiente.

Lo que cuenta en esos casos es un movimiento real: una compra, una venta, un ingreso o una retirada. Quien solo quiere conservar una cuenta antigua suele lanzar una compra pequeña. Eso genera comisiones de negociación y, en su caso, un diferencial; y en una venta, el plazo de tenencia de un año aplicable en Alemania a las operaciones privadas de transmisión vuelve a empezar para las posiciones afectadas. Una operación hecha solo para evitar la comisión puede salir, por tanto, más cara que la propia comisión.

Para la mayoría de las cuentas antiguas, cancelarlas es el camino más barato. Quien no usa una cuenta desde hace años no pierde nada retirando el saldo y cerrándola.

Montón de sobres sin abrir ni rotular sobre un felpudo detrás de una puerta entornada, con una moneda con el símbolo de bitcoin encima
Los cambios de comisiones se anuncian por mensaje, y son precisamente las cuentas inactivas las que peor reciben esos mensajes.

Revisar tu cuenta antigua: estos cinco pasos en este orden

Primero: haz una lista de todas tus cuentas. Busca en el correo los mensajes de confirmación de los años de los últimos ciclos de mercado y complétalo con el gestor de contraseñas del navegador. Quien compró Bitcoin en 2021 en una segunda o tercera plataforma encuentra ahí, por experiencia, más de lo que espera.

Segundo: inicia sesión y mira el saldo real, separando las posiciones cripto del efectivo en euros o dólares. Ambos pueden tratarse de forma distinta.

Tercero: dentro del área con sesión iniciada, abre el catálogo de precios y servicios o la página de comisiones y busca inactividad, inactivity, dormant y dormancy. Según el análisis anterior, la página pública basta en muy pocos casos.

Cuarto: repasa los extractos o el historial de operaciones de los últimos doce meses. Un cargo ya en marcha aparece ahí como un apunte recurrente con el mismo importe siempre, casi siempre a principios de mes.

Quinto: decide. O retiras el saldo y haces que cierren la cuenta, o pones un recordatorio que te avise de generar actividad antes de que venza el plazo. La vía intermedia, dejar la cuenta como está, es justo el caso sobre el que recae la comisión.

Retirada mínima y saldo residual: cuando la comisión se come la cuenta

La situación incómoda surge cuando la comisión es mayor que lo que aún podría retirarse. Con una retirada mínima de diez dólares y un saldo de ocho no hay salida ordinaria, mientras el cargo mensual sigue corriendo. Lo que rige en esa situación figura exclusivamente en las condiciones del proveedor en cuestión, y las reglas difieren: algunas casas limitan la comisión al saldo disponible, otras dejan de cobrar cuando el saldo llega a cero y cierran la cuenta.

De ahí no cabe extraer una información jurídica general, porque el derecho aplicable, la sede del proveedor y las condiciones pactadas actúan a la vez. Quien se vea afectado y tenga un importe apreciable en juego debe aclararlo por escrito con el proveedor y pedir que le indiquen la base jurídica del cargo. El caso vecino de un saldo que queda tras el cierre de un exchange lo trabajó cryptoticker.io en un artículo propio sobre saldos residuales y comisiones a fecha de corte.

Qué regula aquí una licencia MiCA y qué no

Desde que terminaron los periodos transitorios, los proveedores que atienden a clientes en el Espacio Económico Europeo necesitan autorización conforme al reglamento de la UE sobre mercados de criptoactivos. Esa autorización exige, entre otras cosas, mantener el patrimonio de los clientes separado del propio, y obliga a informar con claridad sobre los costes. No incluye ningún límite máximo para las comisiones de mantenimiento, de inactividad o por cuenta abandonada.

De ahí se deriva una distinción práctica. Una licencia eleva la probabilidad de que la comisión aparezca al menos indicada con limpieza en algún sitio y de que siga habiendo un interlocutor accesible en la UE. No dice nada sobre cuán alta puede ser la tarifa. Y deja de actuar allí donde un proveedor abandona el mercado: justo en esa situación han aparecido los importes más altos de los documentados aquí.

Aviso de cambios en las comisiones: cómo te llega el mensaje siquiera

Los cambios de comisiones se anuncian, normalmente por correo a la dirección registrada y con unas semanas de antelación. Ese es el punto en el que el sistema se vuelve poco fiable para las cuentas inactivas: quien no usa una cuenta desde hace años suele tener ahí una dirección antigua, en algún momento clasificó al remitente en la carpeta de promociones o sencillamente no lee el mensaje.

Quien conserve una cuenta antigua a conciencia debería hacer dos cosas: actualizar la dirección registrada y poner al remitente del proveedor en una lista de permitidos del buzón. Ambas cosas llevan unos minutos y son la única conexión por la que un cambio puede alcanzarte.

Para el inventario en sí vale la misma idea que para la declaración de la renta: una cuenta que no aparece en ningún resumen tampoco se revisa. Quien reúne de todos modos sus posiciones en un único sitio ve aparecer una cuenta inactiva en el siguiente cotejo.

Revisar la comisión de inactividad: lo que te llevas

  1. Lista todas las cuentas antes de revisar nada. Rastrea el buzón y el gestor de contraseñas y anota los proveedores. Una herramienta que reúna posiciones de varias plataformas convierte ese inventario en algo duradero en lugar de una tarea única; la selección está en el repaso de software fiscal de criptomonedas y rastreadores de cartera.
  2. Busca los términos en el área con sesión iniciada, no en la página pública de comisiones. Según el análisis del 11 de septiembre de 2026, la pregunta no podía responderse en nueve de 15 páginas públicas. Fíjate de paso en dónde tiene su sede el proveedor y en si está autorizado en la UE; qué casas lo están lo muestra el repaso de exchanges de criptomonedas regulados.
  3. Decide en lugar de dejarlo estar. O retiras el saldo y cierras la cuenta, o pones un recordatorio antes del vencimiento y actualizas la dirección de correo registrada. Quien quiera agrupar sus posiciones de todos modos las mueve a una plataforma que use con regularidad; los candidatos están en la comparativa de exchanges de criptomonedas para inversores europeos.

Fuentes para consultar: el resumen de comisiones y límites de Crypto.com para la tarjeta prepago, con la tarifa de 4,95 dólares y la subida a partir del 1 de septiembre de 2026, así como el resumen de comisiones de eToro, la única de las seis páginas aprovechables en la que aparecía la palabra clave.

(11 de septiembre de 2026. Este artículo no constituye asesoramiento de inversión. Los precios y las tarifas cambian; comprueba las condiciones con el proveedor antes de comprar.)

Nota de transparencia: Este artículo se elaboró con ayuda de inteligencia artificial y fue revisado por nuestra redacción antes de su publicación. Todas las cifras y afirmaciones se contrastaron con las fuentes primarias enlazadas en el texto. La imagen destacada fue generada con IA.

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